Tu cara (no) me suena

A pesar de que el uso de emoticones se expande y su “universo semántico” se ensancha, todavía hay algunos “grandes ausentes”. Adiviná cuál de los siguientes aún hace falta: a) trenes b) camellos c) el símbolo de “fuck you” d) más caras negras.

 

Los iconos se han ganado un digno lugar entre palabra y palabra. Un solo emoticon puede ilustrar, de forma rápida y sencilla, nuestro estado de ánimo y nuestras intenciones. La ironía, el sarcasmo y los dobles sentidos también calzan perfecto con ellos, aunque es verdad que, como bien señala la genial Ellen De Genneres en este monólogo, hay un par de expresiones un tanto misteriosas y símbolos totalmente innecesarios (el del buzón de correo, por cierto, resulta sorprendentemente anacrónico).

La inutilidad de muchos emoticones parece hablar más de sus creadores que de los usuarios. Recientemente, la periodista Begoña Gómez Urzaiz destacaba la exagerada cantidad de elementos de oficina (pueden ir a su cuenta de Whatsapp ahora y corroborar que hay ¡7! tipos de libretas) y de trenes: “Se cuentan hasta diez tipos de locomotora, incluidos el tren chú chú y el tren bala dibujado de frente y de lado además de otro puñado de ferrocarriles imposibles de discernir para cualquiera que no sea experto en ingeniería nipona”.

Monologo de Ellen sobre emoticones

Yo no te pido las lunas…

 Mientras tanto… no hay caras negras. Hay 2 tipos de camellos y muchas clases de comida. Pero no hay gente de color. Esta controversia “racial” sobre los emojis, aunque no es nueva, se renovó el mes pasado, cuando Unicode anunció 250 nuevos emoticones “para todos y todas”. Bueno, casi. Hubo estrafalarias novedades como un satélite, un ají, el gesto de “fuck you” y hasta un hombre levitando. Pero no negros.

 La editora Yomi Adegoke, como tantas otras voces, insiste en que la discriminación a los negros en los emojis se torna fastidiosa básicamente por la contraposición con la abundante cantidad de iconos inservibles de toda clase: “Podrían reemplazar las fases de la luna; en serio. Hay 13”, sugiere Adegoke, que tampoco entiende esta ausencia en la era de “Obama, The Carters, Lupita y Rihanna”.

 In an “emoji´s World”

 De momento, Apple es la única firma que oficialmente ha recogido esta controversia, admitiendo que se necesita “mayor diversidad” en los emojis. Sin embargo, todavía los usuarios tienen que descargarse paquetes extra como los creados por la empresa Oju Africa (abajo) si quieren utilizar “caritas negras” en sus conversaciones.

los emojis africanos

Mientras esta polémica irresuelta sigue su curso, ya hay quienes auguran que habrá “redes sociales” íntegramente basadas en iconos. Parece una broma. Pero no. En este video, los de Emoj.li lo explican todo. Y cierran advirtiéndonos que “reservemos” nuestro “usuario” que…naturalmente, será un emoji.

 

10 tweets que los CM debieron pensar 2 veces

Los tweets mas polemicos de marcas

Se habla de engagement, de espontaneidad, de marcas que se unen a la “conversación” con los consumidores en Twitter. Se habla también de “real-time marketing” y del rol cada vez más imprescindible que juegan los community managers. Por supuesto que todo esto es importante pero también lo son estos 10 anti-ejemplos: incluyen desde errores de tacto y metidas de pata hasta preguntas antipáticas y absoluta falta de criterio.

UNA IMAGEN PARA LAVAR

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Tal vez no sea un interrogante explícitamente machista pero causó reacciones negativas en las redes sociales. En el afán de “hacer participar” a la gente, algunos CM formulan preguntas que huelen rancias. El mensaje siguiente de Ariel fue “Compartimos la idea de que lavar ropa es una tarea de todos. Creemos que trabajando en equipo todo es más fácil. =)”. ¿Solucionado?

DEL LATÍN: “MACHISMO”

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Ahora sí: un ejemplo de machismo insalvable made in Costa Rica. Tras el inexplicable tweet intervino hasta el ministro de Educación costarricense (que lo calificó de “grotesco”) y la Defensoría de los habitantes. Claro reaccionó pidiendo “disculpas públicas” y calificando al tweet de “incidente aislado”.

COLGARSE DEL HURACÁN

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Los ejemplos de real-time marketing suelen ser controvertidos. En teoría, los mensajes de este tipo deberían ser espontáneos y oportunos y acercar a la marca con sus clientes al hablarle de “cosas concretas” que están sucediendo en el mismo momento y lugar. Pero asociar descuentos con tormentas que causan muertos no es precisamente una buena idea. Las marcas que incurrieron en esta desastrosa estrategia fueron American Apparel y Gap. Sucedió en 2012 a propósito del huracán Sandy.

TERREMOTO DE LA MODA

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Si el CM de “Americanino” (marca chilena) hubiera sabido del caso anterior, probablemente no habría tuiteado las ofertas de jeans utilizando los hashtags asociados a un terremoto. Pero lo hizo. Después vino la disculpa: “Sentimos si nuestro comentario no fue el más adecuado! Disculpa a quienes se sintieron ofendidos, solo quisimos estar presentes“.

FIDEOS Y GUERRA (?)

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Este ejemplo parece ser el menos indignante pero también el más bizarro. ¿Con qué necesidad se asocia a una marca de pastas con el recuerdo de la batalla de Pearl Harbor (1941)? Alguien en SpaghettiOs creyó que era una idea divertida y que, en un país como EE.UU, siempre está bueno darle a un aire “patriota” a la imagen de tu marca. Pero no salió bien: se prestó para las memes y las burlas.

MIRÁ LO QUE HACEMOS CON TU RECLAMO

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El episodio de US Airways, que incluyó contenido porno, fue ampliamente conocido. Una clienta realizó un reclamo y recibió como respuesta un tweet con la foto de una mujer desnuda, con las piernas abiertas y con un avión inserto en su vagina. Además de la esperable disculpa, la aerolínea dijo que estaba “investigando lo sucedido” aunque hasta hoy no se conocieron mayores detalles.

#MUNDIAL 2014   EL PAÍS DE LA LIBERTAD VERSUS… “EL DE LAS JIRAFAS”

El tweet de la discordia

El Mundial de Brasil 2014, se sabe, es el primero en el que las redes sociales están jugando un papel preponderante. Tal vez por eso, muchas marcas han decidido alentar a sus selecciones y estar en el minuto a minuto de cada encuentro. Este tweet de la aerolínea Delta, sin embargo, causó cierta controversia por la imagen elegida para simbolizar a Ghana: una jirafa. Tras las reacciones negativas, la empresa se disculpó y no faltaron quiénes señalaron que, más allá del estereotipo, las jirafas no habitan en Ghana.

#MUNDIAL 2014  VENIR AL MUNDO… CON UN DESCUENTO BAJO EL BRAZO

El tweet de la clinica de Tarapaca y la guagua gratis

Otro de este Mundial, pero mucho menos comprensible. No fue un chiste: la Clínica Tarapacá de Iquique (Chile) anunció a través de su cuenta de Twitter que los partos ocurridos mientras jugara su selección (si ganaba) serían gratuitos. Las repercusiones fueron inmediatas y hubo en la red social quién preguntó si la “promo” también incluía “ropa, educación básica y media y postgrado”.

#MUNDIAL2014  “CRITICONES Y DESCEREBRADOS”

Tweet Adidas Colombia

Es evidente que, en algunos casos, todo se explica por un community manager a punto de renunciar. De otro modo, es difícil comprender incidentes como el de Adidas Colombia, cuyo responsable en Twitter se mostró absolutamente intolerante con respecto a quiénes no gustan de la camiseta del seleccionado. La empresa rápidamente calificó el tweet como un “error humano” que “no representa nuestra opinión como marca”.

LA MINISTRA Y SUS BURBUJAS

Tweet de la ministra española reventando burbujas

Desde ya que éste es un caso totalmente distinto a todos los anteriores: hablamos de una personalidad pública; no de una marca. Sin embargo, lo incluyo preguntándome si no será mejor que algunos políticos deleguen su vida digital en gente más competente. Lo cierto es que Fátima Báñez García, ministra de Trabajo española desde diciembre de 2011, “le contó” a sus seguidores sobre su éxito… reventando burbujas en el Bubble Shooter Adventures. Las reacciones fueron inmediatas; sus asesores dieron a entender que el hijo pequeño de la ministra se había apoderado del móvil y jugado con él. Mientras tanto, los tuiteros españoles reaccionaron con marcada ironía: <¡Obtuve 5390 puntos en Bubble Shooter Adventures!” A 5.639.500 parados les gusta esto>.

6 momentos excelentes de Los Simpson sobre los medios

 

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1) EL MERO FONDO

En realidad, todo el capítulo Homero el malo(aquel de la Venus de Milo y el falso acoso a la niñera) es una lograda parodia sobre el funcionamiento de los medios. Y entre todos los gags, el programa “El mero fondo” se lleva el protagonismo. Primero por el amarillismo de su informe especial titulado “La niñera y la bestia” y luego por su cierre, que dedica casi todos los créditos a hacer una larga y bizarra “fe de erratas”.

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2) “NO CONOZCO A HOMERO PERO….”

Del mismo capítulo. Fruto de la histeria colectiva desatada, todos los programas de TV se ocupan del caso. En este ejemplo, una mujer se quiebra ridículamente a pesar de aclarar que “no conozco a Homero Simpson, jamás he visto a Homero Simpson ni he tenido contacto con él pero… (se quiebra)…perdón no puedo seguir“.

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3) LAS PRIORIDADES DE KENT BROCKMAN

En el memorable capítulo “Lisa contra Stacey Malibú”, la hija del periodista estrella de Springfield le pide a su padre que haga un reportaje sobre la muñeca. Aunque al principio él se niega, luego acepta y dice: “Bueno, tuviste razón con lo del muro” (de Berlin).

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4) COMO PUEDE HABER TANTA MALDAD

En “30 minutos en Tokio“, la familia Simpson se ve forzada por las circunstancias a participar en un programa de concursos de la televisión japonesa. Aunque finalmente salen airosos de los intrincados juegos del show, luego de ellos el conductor le da la “bienvenida” a los próximos concursantes. Se trata de una pareja canadiense “que odia los alacranes” (… y los reciben con una lluvia de alacranes).

5)  ¡EXTRA, EXTRA!: LAS PORTADAS DEL “SPRINGFIELD SHOPPER

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La llegada de la secta de los movimentarios y un abrupto cambio de línea editorial (en La secta Simpson).

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El nacimiento de Homero, en primera plana y como un auténtico fenómeno (en “Adivina quién viene a criticar”).

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25 páginas de fotos: la desorbitada cobertura sobre la cirugía de pechos de Marge  (en “Las curvas de Marge“).

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La inesperada presencia de Bart en el Orgullo Gay de Springfield (“Lisa contra la Stacey Malibú“)

6) RR.PP

La fama y las relaciones públicas son siempre importantes. En El sueño de amor de Selma, Troy McClure se casa con la hermana de Marge para darle “un giro” a su carrera. Pero la búsqueda de ese nuevo “perfil” está monitoreada muy de cerca por su representante, que lo empuja al casamiento y luego a elegir los nombres de sus posibles hijos. Eso sí, le aclara que en materia de nombres de bebés no puede elegir “Montana, Dakota, Florida…están apartados”.

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 También, en este blog:

* NO LLOREN POR MÍ, CARL Y LENNY

* LOS MEJORES 15 CAPÍTULOS DE LOS SIMPSON 

 

La tiendita del horror

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El 11 de septiembre de 2001 fue un día espantoso. Nadie lo duda. El impacto emocional, amplificado por los medios de comunicación (y, además, por la posibilidad inédita de ver la segunda parte del atentado en vivo; recuérdese el segundo avión) se hizo sentir enormemente, tanto fuera como dentro de Estados Unidos.

Pero a los comprensibles niveles de sensibilidad despertados por el terrorismo siguieron luego algunos episodios un tanto más extraños. El primero involucró a un anuncio de Starbucks en el que alguien, con frondosa imaginación, creyó ver recreado el atentado en la imagen de dos refrescos y una libélula.

Poco tiempo después, la “indignación” tomó una forma (aún) más rara y más internacional. La fisonomía del rascacielo surcoreano “The Cloud”, según alertaron unos hipersuceptibles norteamericanos, guardaba similitudes morfológicas con las Torres Gemelas atravesadas por un avión. El dato extra de esta controversia es que la nube de hormigón y cristal estaba puesta a la altura del piso 27… una altura “casi idéntica” a la que impactó uno de los aviones del 11-S.

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Quesos y corazoncitos

Y ahora sí, el nuevo capítulo en esta historia no oficial del 11-S y el abanico de polémicas bizarras que lo han rodeado: una bandeja. Esta “cheese plate” (tabla de quesos, diríamos nosotros)  no sólo tiene la forma de Estados Unidos sino también tres pequeños corazones que marcan los lugares claves de aquel día: Nueva York, el Pentágono (Washington) y Shanksville, la ciudad de Pennsylvania dónde cayó el tercer avión.

A diferencia de las otras controversias, el “detalle” es que ésta nace desde el seno mismo de la tienda de regalos ubicada en el Museo Memorial, inaugurado este mes por Barack Obama. A pesar de los discursos épicos del presidente, muchos familiares de las víctimas se han opuesto de forma vehemente a la veta comercial que ha tomado la conmemoración.

Por lo pronto, las autoridades del museo han retirado la “cheese plate”. En exhibición, mientras tanto, siguen estando algunas remeras y otros souvenires de dudoso gusto. El periodista Oren Yaniv, mientras tanto, ha recordado en Twitter que el Museo del Holocausto también tiene su “gift shop”.

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Cazadores de clics

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         La transición de medios gráficos a digitales se intensifica en todo el mundo. La transformación es intensa, despareja y gradual, pero algunos datos no pueden pasarse por el alto. Entre ellos, probablemente el más significativo sea que 2013 fue el año en el que la inversión en publicidad online superó a la inversión en publicidad televisiva en Estados Unidos.

        Podremos discutir si el dato habla más de Estados Unidos que del mundo entero, pero se trata, en última instancia, de una cuestión menor. Lo irrefutable es que estamos ante un escenario completamente nuevo para los medios tradicionales, muchos de los cuáles irrumpen con distinta suerte en nuevos y necesarios modelos de financiación. Los contenidos online pagos, que hace años parecían totalmente inviables, están empezando a dar resultados.

         En el medio de estos vertiginosos cambios, los periodistas, editores y dueños de medios están/estamos tratando de hacer pie frente a un lector exigente y sobresaturado, que muchas veces “nos lee” (si nos lee) desde sus redes sociales. Las noticias compiten ahora con las fotos de los amigos, las solicitudes de juegos que hacen furor y, desde ya, con el fenómeno viral más reciente.

        Pero el periodismo digital (hasta que finalmente dejemos de agregar “digital” porque se tornará innecesario) tiene, a su vez, herramientas inéditas para competir. La más importante de ellas, la que lo distingue por completo del periodismo impreso, es la posibilidad de medir el alcance y repercusión de un único artículo. Los editores del siglo XX podían poner la noticia de una tortuga de 2 cabezas en la portada o en la página 28. En ambos casos,  no podían saber nunca cuántas personas efectivamente leerían el artículo. Los editores de la era digital, incluso los del medio más pequeño y menos sofisticado, no sólo saben exactamente sobre qué titulares se hace clic, sino el país de origen de sus visitantes, el dispositivo de lectura, la edad, el sexo, etc (por no hablar de un montón de estadísticas adicionales que se pueden obtener vía redes sociales).

 20 cosas increíblBASTA DE LISTAS

      El hijo no deseado de esta facilidad de medición es cierto sensacionalismo online en creciente ascenso. La web no tiene ni tendrá nada como el “minuto a minuto” de la tele pero la obsesión por el “clic fácil” puede tener efectos perversos similares.

      Desde ya que no se puede generalizar, ni todo lo que es viral es una porquería ni todo lo que pretende tener un formato profundo es divertido. Pero el sensacionalismo de estos días se camuflado entre memes y fenómenos virales y, sobre todo, en listas. EN LISTAS DE CUALQUIER COSA.

       Pero, parafraseando la famosa cita popularizada en tiempos de Clinton, podríamos decir “es el número de visitas, estúpido”. Por eso, allí están el éxito de Upworthy y BuzzFeed, el despegue de The Huffington Post (medio que, de todas maneras, no puede compararse con los 2 primeros) y también este ingenioso plugin de Chrome que parodia a los titulares virales: “vulgar” en vez de “increíble” y “quizás te entretenga medianamente por un momento” en lugar de “no vas a creer lo que…”.

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“Somos un periódico, no una red social”

       En la transición, mientras tanto, el desconcierto se apodera de muchos. Uno de los gritos más contundentes al respecto provino de los periodistas del emblemático diario francés Libération. En febrero de este año, en una portada que sin duda es todo un símbolo del cambio de época, sus trabajadores se plantaron con un mensaje claro: “Somos un periódico, no un restaurante, no una red social, no un espacio cultural, no un estudio de televisión, no un bar, no un vivero de empresas“.

LINKS QUE LES RECOMIENDO:

> Los periódicos han muerto, larga vida al periodismo

> El flujo de poder se desplaza desde los grandes medios hacia los periodistas

> Cuando los algoritmos no son periodismo

 

Sopa de titulares (V)

 

POLIRRUBRO

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NADA DE NOVEDADES

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PIS PARA TODOS Y TODAS

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CUIDADO, BEBÉ SUELTO

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EL OFF DE LOS PUTOS

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EL PLATO FUERTE

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POLICÍAS EN ACCIÓN (I)

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POLICÍAS EN ACCIÓN (II)

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LA SALUD DE NUESTROS CHIMENTEROS

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Todo, todos y en todas partes

La imposibilidad de desconectar y la omnipresencia de la tecnología están redefiniendo los espacios públicos y privados. Detrás de la fascinación que despierta la vida digital, proliferan individuos abstraídos por pantallas y adicciones silenciosas que se generalizan. Entre el bombardeo de datos y la incapacidad de procesarlos, surgen nuevas escenas cotidianas para lo que queda de nuestra vida “offline”.

todo el tiempo y en todas partes

 Por Andrés Bacigalupo

          Robotizados, sedientos de actualizaciones, adictos a la novedad, sobreinformados y –para no dejar de usar un neologismo de moda– “infoxicados”. Parece difícil señalar cuando ocurrió todo esto, cuando fue que nos “digitalizamos tanto” y cómo fue que, en nombre de nuestras nuevas necesidades de conexión, cobraron tanta relevancia algunos contratiempos cotidianos como quedarse sin batería, olvidarse el teléfono o transitar zonas desprovistas de wifi. Para esos inconvenientes devenidos en tragedias cotidianas surgieron palabras como “nomofobia” pero, como veremos más adelante, se trata de algo más que trastornos de última moda.

          La impresión general, sazonada a veces con dosis apocalípticas, es que vamos camino hacia una suerte de estupidización masiva, dónde la dependencia del mundo online se acentúa de la peor manera: estar conectado es el fin y no el medio. Algunas parodias inteligentes como Idiot, cuyo mensaje contiene críticas tanto hacia las corporaciones como hacia los usuarios, se ocupan de nosotros cuál perros de Pavlov de la era digital mientras que análisis serios como los de Nicholas Carr (autor del celebrado artículo de 2008 Is Google making us stupid? ) apuntan a nuestra incapacidad de procesar las inmensas cantidades de información con las que lidiamos habitualmente. Carr cree incluso que la web está destruyendo nuestra capacidad de concentración.

INCAPACES. El libro de Carr abrió la polémica sobre nuestra capacidad de procesar grandes cantidades de información.

HIPERCONECTADOS

          A  la visión sombría de Carr no le faltan críticos (por cierto, este artículo de Jonah Lehrer es un gran ejemplo) pero su preocupación sobre sociedades conformadas por pseudo-zombies parece legítima. Mucho más acá de la relación individuo-información, hay un gran signo de pregunta sobre la relación individuo-dispositivo, sobre todo por la generalización de circunstancias en las que, la presencia de los aparatos, dejó de ser una cuestión práctica para mostrar su costado más perturbador.

          El día que proyectos como Loon de Google se concreten la idea de un planeta enteramente conectado ya no será algo metafórico. Para entonces, quienes quieran desconectar “no tendrán escapatoria”. Pero, ¿Cuántos serán? ¿Cuántos querrán realmente vivir algunos días –u horas- alejados de la vida online? Y, más aún, ¿Cuántos podrán?

          La pregunta parece difícil de contestar desde el presente, sobre todo a la luz de algunos trastornos crecientes. La adicción generalizada a mirar nuestros teléfonos (unas 150 veces por día según algunos estudios) y fenómenos como el “phubbing“(esa maldita costumbre de mirar pantallas en detrimento de personas) empiezan a mostrar grietas de fastidio en nuestro vínculo con la tecnología. En este paisaje de estrés y ansiedad, hay individuos que procrastinan eternamente y conversaciones cara a cara que decaen irremediablemente tras su desigual competencia con pantallas repletas de emoticones.

 Phubbing un tema generacional

150 POR DÍA. Es el promedio de veces que una persona chequea su celular, según un estudio.

HIPERIGNORADOS

         La imposibilidad de despegar los ojos de una pantalla o la compulsiva necesidad de mirar el smartphone en busca de notificaciones de toda clase no es, como en principio podría parecer, un asunto exclusivamente individual. Pensando en eso, un grupo de investigadores australianos acuñó el término “phubbing”, que desde la fusión de las palabras phone (teléfono) y snubbing (desairar) le pone nombre a la insidiosa situación de ser ignorando en detrimento de la atención que demanda un teléfono o una tableta.

       Es difícil pronosticar si esta descortesía, hija de la era digital, se naturalizará algún día sin horrorizar a nadie. Después de todo, el umbral de lo que es socialmente aceptable varía generación tras generación. Por lo pronto, la tendencia de restaurantes y hoteles “libres de wifi” revela que muchas personas todavía quieren cenar sin las interferencias del mundo online y descansar sin la prisa de querer compartir sus momentos instragrameados desde la playa.

OJOS QUE NO VEN

         Pero la omnipresencia de los dispositivos tecnológicos en vastas esferas de nuestra vida (laboral, social, etc) no se limita a afectar nuestros modales los que, después de todo, irremediablemente variarán con el correr de los años.

         La contracara de gente que cada vez mira más pantallas es… gente que cada vez mira menos gente. Esta tendencia, que puede parecer exagerada, ya atrapó el interés de muchos investigadores estadounidenses, que constatan que el ciudadano promedio de su país pasa un promedio de 5 horas diarias con los ojos “clavados” en algún dispositivo  (considerando televisores, teléfonos, ordenadores y tabletas).

Caminar y mensajear hubo intentos de prohibir

PROHIBIDO DISTRAERSE. En EE.UU hubo iniciativas para prohibir que los peatones caminen mirando sus teléfonos.

         Pero, ¿qué pasa si nos miramos menos? Muchos científicos sociales están de acuerdo en que “se paga un costo”. Por cierto, se trata de un costo difícil medir ya que la principal consecuencia es emocional. Según un estudio citado por The Wall Street Journal, en una conversación normal entre adultos, se establece contacto visual entre el 30 y el 60% del tiempo, pero la conexión emocional surge cuando se hace contacto visual durante el 60-70%.

         Si la intermediación de la tecnología avanza en detrimento del contacto visual “cara a cara”, probablemente no tendremos un mundo siniestro y robotizado, pero sí dificultades a la hora de conectar auténticamente con alguien. El escritor Daniel Goleman insistía recientemente en The Huffington Post que “no se puede establecer un verdadero contacto con una persona que está distraída”.

ESPACIO PÚBLICO, BURBUJAS PRIVADAS

          Los distraídos, por cierto, parecen ser cada vez más. En las calles y en las estaciones de metro de las grandes ciudades del mundo, miles de personas se mueven, cuál muchedumbres absorbidas por sus smartphones, como verdaderos autómatas.

         En Japón, según un relevamiento, el 60% de los universitarios de Tokio que toman el metro, admite haberse chocado con otro transeúnte por estar mirando su teléfono. Simultáneamente, la prefectura de Osaka comprueba que crecen los asaltos dirigidos a quiénes caminan abstraídos por las pantallas de sus móviles. En este escenario, no han faltado impulsores de la prohibición del “texting while walking” (escribir mientras se camina), una iniciativa que también se discutió en algunos lugares de Estados Unidos.

         Como nos ha enseñado más de una vez la historia, las prohibiciones suelen fracasar rotundamente y no parece que este tipo de iniciativas vayan a ser la excepción. Muchos usuarios de smartphones seguirán desplazándose por las ciudades como si se transportaran en burbujas de información privadas y es ingenuo creer que una ley pueda incidir en ello.

         Pero las hordas de peatones distraídos son sólo el aspecto superficial de cómo la tecnología está rediseñando el mapa del espacio público. Al movernos con dispositivos que facilitan toda clase de información (incluyendo, desde ya, los datos de geolocalización que nos permiten dar con un teatro, un bar o cualquier otro sitio) ya no necesitamos preguntarle nada a ningún extraño. Y, esto, al menos para el investigador israelí Tali Hatuka, es una “muy mala noticia”.

conversar con extraños

EN EXTINCIÓN. La tecnología tornará innecesarias las conversaciones con “extraños” en la vía pública.

       Hatuka trae a cuento algunos conceptos clave de la sociología y recuerda que, por definición, el espacio público “juega un papel importante en nuestras comunidades: es dónde observamos y aprendemos a actuar recíprocamente con la gente que es diferente a nosotros”. La “comunicación con extraños”, agrega Hatuka, es un elemento esencial en este sentido. Desde este punto de vista, la irrupción de dispositivos que proveen todo tipo de datos amenaza con disminuir los intercambios con desconocidos prácticamente “a cero”.

SOMOS NOSOTROS

          Este racconto sobre cómo los nuevos hábitos tecnológicos están desdibujando algunas de nuestras costumbres más arraigadas es, desde ya, incompleto. La escala y las proporciones del cambio son de momento poco claras y, más allá de las incertidumbres que despierta, se trata de transformaciones que no afectan a todos los individuos en el mismo grado. El peso del factor generacional es aquí indudable.

          Lo que sí parece cada vez más evidente es que nuestra nueva condición de seres con acceso permanente a la información nos ubica de manera diferente frente a los otros. Y que, al margen de los usos previstos y posibles de las innovaciones tecnológicas, no han dejado de surgir otros –cercanos al abuso- que hablan menos de los dispositivos que de nosotros mismos.